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No dejaremos de soñar

Con este compromiso se despedía Araceli Díaz de los Ríos, vicepresidenta de la asociación, en la carta que incluimos en la memoria de actividades del pasado año. A continuación encontrarás el texto integro de la carta, tras el cual verás un enlace a nuestra memoria. La colaboración de personas como tú nos permite seguir soñando. Gracias por estar ahí.

Como decíamos en enero de 2021…” 2020 será un año difícil de olvidar” y 2021, sin embargo, fue un año de volver a ponernos manos a la obra una y otra vez, y de muchas maneras, volver a empezar.

Hemos aprendido mucho de este tiempo de dificultad y hemos visto muy de cerca la fragilidad del ser humano. Recaídas, depresiones, soledad, desesperanza… Muchos sentimientos han explotado en las vidas que nos rodean y en las propias, porque no somos ajenos al sufrimiento humano, como no lo somos a los hermosos rasgos de bondad y agradecimiento de tantas personas.

En este año hemos experimentado lo que ya sabíamos, que las personas respondemos al amor positivamente. Que el amor en su expresión de cuidado, aceptación, perdón, es una medicina sanadora y que, si le damos tiempo, puede producir la curación de nuestras heridas y sacarnos de la desesperanza.

Hemos seguido trabajando durante todo este año con el mismo ahínco y tesón que lo venimos haciendo desde que empezamos esta travesía, con la misma ilusión y esperanza de ver renacer a las personas de sus cenizas, y en el mismo trabajo encontramos la motivación y la recompensa. Luchamos por ver a quienes se acercan a nosotras libres de cadenas del pasado, por acompañarlas en su camino de reconstrucción y por descubrir junto a ellas todo su potencial. ¿Somos soñadoras? Sí, sin duda, soñamos con un mundo mejor, más justo, más humano, con más oportunidades, al menos una segunda oportunidad para quienes nunca la tuvieron.

Soñamos, pero tenemos los pies en la tierra porque el contacto con el dolor no nos deja despegarnos de ella. Soñamos, pero vemos que hay mucho por hacer, muchas cosas que cambiar a nivel social y a nivel particular. Soñamos, pero nuestras manos no llegan a todos los lugares porque necesitamos apoyo. Soñamos y con esa esperanza nos enfrentamos al día a día.

No dejaremos de soñar ni de trabajar para que éste sea un mundo mejor para todos y todas, especialmente para los niños y niñas que empiezan a vivir.


Araceli Díaz de los Ríos
Vicepresidenta

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